Mostrando entradas con la etiqueta Marilyn Monroe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marilyn Monroe. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de enero de 2011

Conversaciones con Muchosnombres

Conversación Nº 1.
Cómo conocí a Muchosnombres.
Enero de 2011.


Estaba sentado en el Parque del Retiro, observando a los videntes y titiriteros, cuando un extraño personaje, pobremente vestido, se me acercó. Al principio yo creí que era un vagabundo que quería pedirme una moneda. Pero no fue así. Lo que quería era sentarse y conversar.
- Buenos días, amigo - me dijo en forma cortés.
- Buenos días - le contesté yo.
- ¿Puedo sentarme junto a ti?
- Sí, por supuesto, los asientos del parque son públicos.
- Hace buen día ¿verdad?
- Sí, es un bonito día de invierno.
- Y a pesar de ser invierno, el parque está hermoso. Yo voy mucho a los parques porque me gusta donde la gente pueda pasear. Juego a adivinar las historias de vida que cada uno de los paseantes llevan a sus espaldas.
- La verdad es que a mí, más que mirar el parque, también lo que más me agrada es observar a la gente. Y concuerdo contigo, también en algunos casos me imagino las historias de sus vida.
- Me llamo Muchosnombres - me dijo y estiró su mano para saludarme.
- ¿Muchosnombres? ¿Es un nombre Muchosnombres?
- Bueno, por lo menos es mi nombre. Aunque la verdad, debo reconocer que no es un nombre muy común, pero uno puede llamarse como quiera ¿Verdad? -
Y terminó riendo.
Reconozco que aunque era una persona que acababa de conocer, a esas alturas de la conversación me di cuenta que Muchosnombres me empezaba a caer bien. Había algo en él que lo hacía interesante, que denotaba experiencia vital. Parecía ser un "alma vieja", como dice una amiga mía.
- Tienes razón - le contesté - conozco gente con nombres raros, como por ejemplo Eustorgio, Uldarico, Invención. En fin, el tuyo es otro más.
- Lo dices porque la mayoría de la gente se llama María, Pedro o Ana.
- Sí, o también Marilyn o Brigitte - contesté pensando en Marilyn Monroe y en Brigitte Bardot . Y agregué - ¿Y cuál es tu apellido?
- No tengo apellido.
- ¿Cómo que no tienes apellido? Todo el mundo tiene apellido.
- Yo no tengo.
- Pero tendrás un padre y una madre que sí tendrán apellidos y sus apellidos son los tuyos.
- Lo que pasa es que no tengo ni padre ni madre.
- ¡Ah! Entonces eres huérfano. Pero alguien te habrá adoptado y te habrá dado sus apellidos.
- Si te refieres a padres adoptivos, tampoco tengo.
- Pero de alguna parte habrás salido, digo yo. 
- De ninguna parte; soy todas las partes.
- ¿Cómo de ninguna parte? ¿Dónde naciste?
- Yo no he nacido; he existido siempre.
- ¡Vamos! ¿Te quieres quedar conmigo, Muchosnombres?
- No me quiero quedar contigo. Te repito que no he nacido nunca ¿Por qué no me crees?
- Porque lo que me dices es increíble. Que yo sepa todos los que poblamos la tierra hemos nacido alguna vez; aunque quisiéramos, nadie puede existir siempre. No se puede existir siempre. Hasta las moscas y los pingüinos, para existir primero deben nacer. Y luego, a su debido tiempo, morir, como también a mí me sucederá.
- Tú, las moscas y los pingüinos sí nacen y mueren, porque para ti, para las moscas y para los pingüinos transcurre el tiempo, pero para mí no.
- Vale, suponiendo que es así, que no naciste. Entonces dime ¿Cuándo empezaste, digamos, a existir?
- Ya te dije que he existido siempre. Y además, para complicarte más las cosas, te aseguro que no me extinguiré nunca.
- Pero ¿Cómo puedes engañar al tiempo?
- Yo no engaño al tiempo, simplemente porque el tiempo no pasa para mí. Para ti y para todos, y para todo lo demás, sí pasa el tiempo. Es difícil de creer y entender pero es así, porque yo soy todo siempre. Todos y todo están contenidos en mí. Incluso tú.
- ¿Y eso qué significa?
- Que para mí siempre es presente. De alguna manera también yo soy el tiempo.
- No lo entiendo.
- No te estrujes los sesos amigo, porque ni siquiera Platón, ni Einstein, ni Hawking, ni Penrose ni muchos otros científicos y pensadores, aunque lo han arañado, no lo han llegado a entender. Y perdona mi franqueza, pero te aseguro que estás muy pero muy por debajo de ellos. ¡Ejem! me refiero a coeficiente intelectual.
- Eso lo sé. Creo que tengo apenas un coeficiente intelectual de 120. 
- Hombre, tampoco es de los peores.
- Muchosnombres, si me lo permites volvamos a empezar. Y ahora hablemos en serio. Tú habrás nacido en alguna parte: en una ciudad, en una villa, en un hospital, en una casa, en un taxi. Incluso conozco a una mujer que nació en un avión.
- Ya te dije que yo no he nacido nunca, que he existido siempre. Y eso de "alguna parte" tampoco va conmigo porque yo soy todo.
- ¿Cómo de todo?
- ¡Todo!
- ¿Todo todo?
- Sí, todo todo, todo completo, todo para todos lados. Para mí no hay arriba ni debajo, ni delante ni detrás, ni más allá ni más acá, ni antes ni después. Yo soy todo todo y siempre siempre.
- A ver si nos entendemos ¿Pretendes decirme que eres Dios, lo que vulgarmente llamamos Dios?
- ¡Ya tenía que salir el dichoso término!
- Pero ¿Eres o no eres Dios?
- ¿Sabes? Esa pregunta te la contestaré en otra ocasión que nos veamos.   
- Pero ¿Por qué no me contestas ahora? No me dejes con la duda, como cuando terminan un capítulo en las teleseries y lo dejan a uno preguntándose qué irá a suceder en el próximo.
- Sé paciente. ¿Te parece que nos veamos el próximo miércoles a las dos de la tarde en el restaurante "La Terraza del Casino", en Alcalá 15?
- ¿A comer?
- Sí, a comer. El asesor gastronómico es Ferrá Adriá. Me gustaría ver qué tal está esa cocina. Me han comentado que el menú de degustación está muy bien. El conjunto de postres se llama "Pequeñas locuras" y aseguran que es delicioso.
- ¿Pero tienes idea de lo que cobran allí por un almuerzo?
- Descuida amigo, Dios proveerá - me dijo con sorna haciéndome un guiño con su ojo derecho y riéndose a carcajadas en mis narices. Y agregó burlón:
- ¡Ah! Aunque no es necesario que te pongas corbata, sí es conveniente que vayas con traje.-