viernes, 13 de marzo de 2020

Preparando la entrevista a Gutenberg



(Foto: Aquiles Torres Retamal)

Entrada 54.
 

La mañana siguiente, exhaustos del festín de amor que se habían dado durante la noche, los amantes se despertaron pasadas las nueve y media de la mañana. Probablemente, si no hubiera sido por la luz del sol que dejaba pasar el estor transparente del dormitorio, hubieran seguido durmiendo hasta mediodía.

Cuando Violante fue consciente de la hora dio un brinco y, tal como estaba, desnuda, se fue directo a la ducha y exclamó:
- ¡Mierda! No oí la alarma del despertador; llegaré tarde a la reunión.

Mientras, Valentino aún medio dormido, sonriente, divertido por la situación, acariciaba la almohada y se arrellanaba en las sábanas que aún exhalaban el aroma de la bella mujer.
- El tiempo no transcurre, como afirma Muchosnombres, todo sucede en un mismo instante, en un nudo del espacio-tiempo. Entonces ¿para qué preocuparnos? - repetía en sordina, entre risas templadas por la buena educación.

Cuando recobró completamente la conciencia y dejó de murmurar dislates, el periodista se puso de pie y se dirigió a la cocina a intentar preparar el desayuno. Estaba en ese menester cuando apareció Violante vestida en forma impecable, como una modelo de alta costura. Caminando a gran velocidad, era como un cometa luminoso surcando el espacio de la estancia.

Bella como siempre, sus cabellos parecían danzar en el aire, y varios detalles de la simetría del óvalo de su rostro, de sus ojos, de su nariz respingona, de sus labios naturales, de unas cuantas pecas tan bien dispuestas que lucían como si alguien las hubiera tatuado para mayor gracia de la muchacha, evidenciaban que la naturaleza había sido generosa con ella.

Se detuvo un momento, tomó el vaso de jugo de naranjas que le había exprimido su amor y se lo bebió de una vez. Luego le dio un beso en la mejilla, agregando un “te llamo más tarde y te cuento si hemos cerrado el acuerdo”. Pero Valentino intento retenerla más tiempo.
- ¿Por qué no te quedas todo el día conmigo? Después de todo eres la propietaria de la empresa y la jefa de todo.
- ¿Quedarme? Claro que que querría quedarme pero porque soy la propietaria de la empresa debo dar el ejemplo. Además ¿Quién haría por mí todo lo que yo he programado para hoy?. Hay argumentos que otros no conocen. Vendrán clientes de la Unión Europea, y hasta rusos, árabes y chinos. Tengo que estar, mi chico guapo. Sabes que he invertido varias semanas en preparar este encuentro. Incluso he pasado varias noches en vela. Debo presentarles yo el nuevo proyecto. Soy yo quien ha dirigido el equipo. Soy yo quien ha repartido los roles. Todos queremos cerrarlo cuanto antes para empezar la fase de ejecución.

Le dio un último beso, le mordió los labios, le guiñó un ojo y le dijo: “lo de anoche fue espectacular; creo que los dos tocamos el cielo. Deberíamos repetirlo esta noche”. Cerró la puerta y se fue.

Pasaron apenas unos segundos, y cuando Valentino se estaba llevando a la boca la taza con café, de la nada, aparecieron Muchosnombres y el señor Destino.

- Nosotros sí que queremos desayunar contigo – le dijeron a dúo imitando la voz de Violante, entre risitas que parecían significar “¡está enamorado…está enamorado!”.
- Vale, exprimiré más jugo de naranjas.
- Y también queremos café con leche muy caliente y ensaimadas de Mallorca, rellenas de cabello de ángel.
- Veo que las señorías vienen con el apetito “amplio”.
- Sí sí, extremadamente amplio.
- Lo lamento pero van a tener que contentarse con cruasanes a la plancha, untados con mantequilla y mermelada de melocotón.
- No vamos a decir que no. Pero a mi cruasán dale el doble de tiempo en la plancha – comentó Muchosnombres
- Y a mí me gustan tostaditos – hizo público el señor Destino.

Mientras desayunaban, los tres rieron. Valentino lo hacía como si ellos  fueran sus iguales y hubieran sido amigos suyos de toda la vida; apreciación que, por supuesto, era falsa. Las diferencias entre los tres eran inmensas. Del trío, el único realmente importante era Muchosnombres. El señor Destino era apenas un “empleaducho”, un mandado de él. Y Valentino ni siquiera terminaba de entender qué era él para Muchosnombres. Realmente no estaba convencido si era de carne y hueso o quizás era sólo un producto de la imaginación, o un sueño de quien se definía como el poderoso “todotodo siempresiempre” quien, además, desde que lo conoció en un banco del Parque del Retiro de Madrid, le había demostrado con hechos que no era un mago de tres al cuarto, ni un pícaro nigromante medieval, ni un engañabobos de poca monta.   

Apenas Muchosnombres percibió lo que Valentino solía a veces pensar, replicó con un trueno de voz:
- ¿Sigues creyendo que tú y todas tus circunstancias son un sueño? Lo entiendo. Es bastante posible. Es natural. Después de todo los seres humanos no paráis nunca de soñar. Y ahora, para que me entiendas, te voy a repetir una vez más que esos conceptos que llamáis pasado, presente y futuro no son tales. Debido a esta deformación cerebral, gastáis más tiempo en rehacer el pasado y en imaginaros el futuro. En cambio, casi no invertís tiempo en vivir el presente. Y que conste que no te estoy riñendo. Simplemente sois así. Este punto débil es consustancial a tu especie, lo tenéis todos, sin excepción: los mejores y los peores, los soñadores y los pragmáticos, los que creéis en Dios y los ateos, los muy inteligentes y aquellos cuyo coeficiente intelectual llega apenas a la frontera de la normalidad.

- ¿Crees que los hombres somos tan soñadores como tú afirmas?
- Jajá. ¿Que si sois soñadores? Profundamente soñadores, lo cual no es malo. A veces os sirve como un placebo de la realidad. Después de todo ¿acaso "El Lago de los Cisnes" no fue un sueño que tuvo Tchaikovsky antes de ser un ballet excelso?, ¿Y "Romeo y Julieta" no fue un sueño del dramaturgo William Shakespeare antes de ser la tragedia más famosa del mundo?, ¿Y la cúpula del edificio de la gran palmera, construido en la isla de Saadiyat, no fue un sueño del arquitecto Jean Nouvel antes de ser el maravilloso "paraguas de luz" del museo Louvre de Abu Dhabi?, ¿Y el tríptico "El Jardín de las Delicias" no fue un sueño de El Bosco antes de pintarlo?
- Más bien fue una pesadilla - acotó Valentino.
- Según como se mire, sí - apostilló el señor Destino.
- Valentino, dime ¿Visionas tus entrevistas antes de hacerlas? ¿Las sueñas?
- Sí, acostumbro imaginármelas.
- A propósito de entrevistas, me parece muy interesante la que ahora estas "imaginando".
- ¿A cuál te refieres?
- A la que harás al humano Johann Gutenberg, inventor de la imprenta.
- ¿Cómo lo sabes? - preguntó Valentino a Muchosnombres.

Al hacer esta pregunta Valentino pecó de ingenuo. A pesar de los maduro y reflexivo que era, hacerle esta pregunta a Muchosnombres era como preguntarle a un humano "¿De qué color es el caballo blanco de Napoléon"?

Como Muchosnombres, además de ser quien decía ser, era magnánimo, para no ofender al periodista, se disculpó:
- Perdona, he visto el esquema de la entrevista al inventor de la imprenta en tu computador; lo has dejado abierto. Es una idea magnífica. La imprenta cambió el mundo.

Para cambiar de tercio, el señor Destino volvió a hablar de la comida que estaban degustando y, hábilmente, le dio las gracias a Valentino: "Gracias, nunca antes había comido cruasanes tan deliciosos como estos que nos has servido; ojalá este desayuno se repita más seguido". 

domingo, 17 de marzo de 2019

Para entender mejor la historia.


Amigos:


Esta no es una entrada.
Es una ayuda para que puedan leer mejor la historia.

He comprobado que, en general, los lectores no saben entrar a la primera entrega, porque quienes editan el blog publican en primer lugar lo último que uno escribe. Por esta razón, la entrada Nº 1 está al final de todo.
Para animarlos a leer desde el comienzo, a continuación, voy a escribir la relación de los 10 primeros links.

De todos modos, aclaro que esta "novela", lo digo porque en el futuro será una novela impresa en papel, (por supuesto con sus correspondientes correcciones) aún no ha terminado. Falta bastante narración todavía, pero el final ya lo tengo escrito y, os aseguro, os dejará asombrados.

Si no pueden entrar pinchándola, copien la dirección y la pegan en la ventanita superior de vuestros computadores y podrán entrar sin dificultades.

1- Entrada 1.
https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/01/conversaciones-con-muchosnombres.html?fbclid=IwAR1o3QpSXVrNLdq98iX4hiRazLCzaQ4zbBbjS2oIl2zK_Q_yXUIMsViSzjk

2- Entrada 2.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/01/conversacion-en-el-restaurante-la.html

3- Entrada 3 (segunda parte)


https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/02/conversacion-en-el-restaurante-la.html

4- Entrada 4.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/02/encuentro-en-el-cafe-gijon.html

5- Entrada 5.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/02/desayuno-en-la-plaza-mayor-de-madrid.html

6- Entrada 6.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/03/desayuno-en-la-plaza-mayor-de-madrid.html


7- Entrada 7.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/03/desayuno-en-la-plaza-mayor-de-madrid_6553.html

8- Entrada 8.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/03/desayuno-en-la-plaza-mayor-de-madrid_14.html

9- Entrada 9.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/03/viaje-valencia.html

10- Entrada 10.

https://conversacionesconmuchosnombres.blogspot.com/2011/03/viaje-valencia-segunda-parte.html

Saludos a todos y gracias por leerme.

viernes, 8 de marzo de 2019

Valentino y Violante se miraron el alma



"Vitral", fotografía realizada por Aquiles Torres.

Entrada 53

Apenas Valentino se percató que nuevamente estaba en su piso de Madrid de regreso a la visita y entrevista que le había hecho a la artista mexicana Frida Kahlo en su Casa Azul, en Coyoacán, invitado por Muchosnombres, tomó el teléfono móvil que estaba encima de su mesita de trabajo y miró la pantalla iluminada. Sorprendido, descubrió que los últimos whatsapps contenían un entretenido diálogo que había mantenido con Violante apenas unos segundos antes, lo que demostraba que, para él, durante su viaje a ver a Frida, no había transcurrido el tiempo.

Se quedó pensativo. Después de cavilar durante unos minutos acerca de la relatividad de la realidad, se acomodó junto a su escritorio. Sacó su computador de modo "reposo" y, de inmediato, comenzó a escribir el boceto de la entrevista basada en la vivencia extraordinaria que Muchosnombres le había permitido experimentar con la célebre pintora mexicana. No se detuvo hasta finiquitarla.

Cuando terminó abrió su correo electrónico y le envío un mensaje a Violante. Aunque, en realidad, el tiempo no había transcurrido mientras estuvo en México, estos "viajes" secretos a él le parecían que duraban semanas y que, mientras estaba "afuera", en "su mundo" habían continuado sucediendo acontecimientos, la mayoría comunes y corrientes, pero también unos pocos  extraordinarios. Tanto es así, que siempre "volvía" con deseos de charlar con sus seres más queridos y con algunos amigos, especialmente con Violante. Se preguntó "dónde estaría". Y le escribió.

Violante, sorprendida, le contestó casi de inmediato.
- ¿Cómo que dónde estoy? Sigo en la Fundación tal como te lo dije esta tarde por teléfono.
- Quiero verte.
- Yo también - le contestó Violante.
- Quiero abrazarte.
- Yo también.
- Quiero acariciarte.
- Yo también.
- Quiero besarte.
- Yo también.
- Quiero que hagamos el amor.
- Yo también; ahora salgo hacia tu casa.

Mientras esperaba, Valentino preparó dos Martinis y cortó daditos del queso curado de cabra, con aroma a boletus, que a ambos les fascinaba.

Cuando Violante arribó al departamento de Valentino, se encontró con el salón iluminado con luz tenue, tres varitas de sándalo encendidas, de las que nacían unos hilillos de humo aromatizado que invadían el ambiente de un perfume dulzón. Sobre la mesa, cubierta con un mantel blanco, había dispuesto un candelabro con velas azules en homenaje a la casa de Frida. También había galletitas saladas. Y en una palangana de plata que ella le había regalado, había fuagrás. Y, destacando sobre lo demás, dos cócteles servidos en copas cuyo cristal permitía transparentar el maravilloso color ámbar del vermú y las aceitunas de color verde que suelen ir de acompañante por el sabor especial que le aportan a este tipo de vino blanco macerado en hierbas.

Tras contarle que había terminado de escribir la primera prueba de la entrevista a Frida Kahlo, le pidió que se sentara frente a la pantalla del computador y que la leyera delante de él.

- ¿Ahora? ¿Tiene que ser ahora?
- Sí, necesito que la leas ahora y que me des tu opinión.


La muchacha comenzó a deshilvanar voces, verbos, vocablos, frases, preguntas y respuestas, descripciones y hechos, y no paró hasta terminar de leer la última palabra. Se devoró el texto. Y algunas frases las repitió en voz alta con lágrimas en sus ojos.

- Es magnífica ¿de dónde sacas tanta imaginación? Contiene magia. Es como si estuviera viendo a Frida, aquí, a mi lado. Hasta he sentido su aroma. Sé que tienes mucho talento, pero en estas últimos trabajos que has hecho, hay otros ingredientes que, aunque no sé cuáles son, transforman tus entrevistas periodísticas en algo parecido a obras de arte. Parecen vivas, llenas de latidos profundos que hacen que el lector quede en estado hipnótico, tanto, que yo he llegado a sentir que formaba parte de la vida de Frida. Has conseguido que haya estado con ella en su Casa Azul, repleta de pequeños recovecos y de primorosos objetos, acariciados por sus manos maravillosas, llenas de misterio.

El periodista la oía en silencio. No quería zalamerías. Sólo buscaba su aprobación, acompañada de una crítica franca, objetiva y sin engaños.

- Me alegro que te guste; la terminaré de pulir.
- Yo la dejaría tal cual.

- Gracias por tu opinión; vale, si te parece bien, la dejaré como está.
- Y ahora ¿podemos brindar por tu trabajo bien hecho?
- Prefiero brindar por ti, por la suerte de tenerte cerca.
- ¡Tonto!
- Es verdad, Violante, soy un hombre con eso que muchos llaman "suerte", entre otras cosas por tenerte en mi vida.

- También yo soy afortunada de tenerte a ti.

Alzaron las copas y brindaron.
- Por ti.
- Por nosotros - contestó Valentino.
- ¿Sabes, Valentino? No te lo había comentado nunca: cuando estoy contigo el resto de mi realidad se transforma en accesoria. Recuerdo que cuando te conocí experimenté algo extraño. Sentí que me estaba sucediendo algo importante que me cambiaría la vida. Y así ha sido.
- Mejor di: "que nos cambiaría la vida".
- Sí, que nos cambiaría la vida. Son esas pequeñas coincidencias que ocurren a veces, en un par de segundos de tiempo y en un par de metros de espacio, en las que somos conscientes que la vida nos llevará por un camino distinto por el que habíamos transitado hasta ese momento.
- ¿Quieres decir como encontrarse con derroteros desconocidos e inesperados que permiten vislumbrar otras realidades?

- Sí, algo así he querido significarte.
- Yo más bien creo que debe ser el señor Destino quien a veces mete las narices donde no debe meterlas.
- ¿El señor qué?
- El señor Destino, Violante, el señor Destino. Eso dicen algunos.
- Valentino, ¿cómo un hombre racional como tú puede creer en esas supersticiones?

Y Valentino prefirió callar. Llegó a pensar que el señor Destino estaba allí, en la habitación, observando todo cagado de la risa. Quizás por este pequeño gran detalle sólo le contestó con una sonrisa pícara, que parecía significar que él ya venía de vuelta de casi todo. Por esta misma razón jamás se había atrevido hablarle de Muchosnombres. A continuación se acercaron, se miraron y comenzaron a besarse suavemente con los ojos abiertos, mirándose el alma.